Lo creas o no, la mejor época para viajar a Fuerteventura no es agosto. Los propios locales lo dicen: aunque vas a disfrutar mucho, ese suele ser el mes más ventoso del año, y no conviene exponerse al viento fuerte de la isla.
El mejor momento para visitarla es en Semana Santa: justo en primavera, cuando las temperaturas son suaves y el viento de verano aún no ha hecho acto de presencia.
En este artículo se explica por qué esta es la mejor época para viajar a Fuerteventura, cómo organizar el viaje y por qué es un destino ideal para personas que viajan solas.
Viajar a Fuerteventura, ¿por qué va a encantarte?
Si no has estado nunca, es posible que aún no entiendas por qué hay tanta gente enganchada a la isla: una vez que la visitas, no puedes dejar de repetir.
¿Es para todo el mundo? Eso depende.
Fuerteventura es la segunda isla más grande del archipiélago, después de Tenerife y, en proporción, la más despoblada.
Incluso siendo un destino turístico europeo por excelencia, no verás grandes aglomeraciones ni ajetreo.
Es el destino ideal para personas que quieran descansar y relajarse de verdad.
Además, es un destino muy seguro para viajar solo (tanto mujeres como hombres) y atreverse a vivir la experiencia de unas vacaciones sin pareja ni amigos.
Aquí encontrarás un ambiente relajado, muy playero (no podría ser de otra forma) y muy cercano al entorno hippie: disfrutar, relajarse y vivir el momento es lo más importante sobre la isla.
Por qué la Semana Santa es la mejor época para viajar a Fuerteventura
¿Vale la pena visitar la isla en una época tan concurrida como Semana Santa?
Sin duda sí. Justo por tratarse de una semana en la que las aglomeraciones están aseguradas en casi cualquier destino, Fuerteventura se vuelve una apuesta segura. Tal y como se comentaba en el apartado anterior, aún siendo una isla que vive casi en su totalidad del turismo, no lo notarás.
De hecho, hay espacios donde disfrutar de la naturaleza en soledad como en pocos sitios.
Para huir de las aglomeraciones de Semana Santa, no encontrarás lugar mejor.
Además, la primavera se lleva el fuerte viento del invierno y aún está lejos de las ventiscas del verano majorero. El clima es soleado y la playa espera como en un buen día de verano, sin los sofocos más clásicos de esa estación del año.
Pasear, hacer senderismo, deporte al aire libre o disfrutar simplemente de la arena y el mar estarán a tu alcance.
Por todo esto, Semana Santa es la mejor época para viajar a Fuerteventura.

Cómo organizar tu viaje a Fuerteventura en Semana Santa
Ahora que ya sabes que Fuerteventura puede ser el destino para las próximas vacaciones de Semana Santa, conviene tener claridad sobre cómo invertir los días.
A fin de cuentas, se trata solo de unos días libres, 7 a lo sumo, y de la preparación previa depende disfrutarlos al máximo.
A continuación, un recorrido de lo que no puede faltar en la estancia.
Día 1 y 2: La capital y las poblaciones más importantes
Dado que es una isla segura y plana casi en su totalidad, merece la pena alquilar un coche y explorarla. Aquí van unos días temáticos por distintas zonas de la isla, con tiempo para descansar, disfrutar de la playa y pasar horas sin hacer nada en absoluto.
Para empezar, vale la pena visitar la capital y las poblaciones históricamente más importantes:
Puerto del Rosario
La capital de la isla es la ciudad más grande y poblada de Fuerteventura. Lo más significativo puede verse en unas pocas horas por la mañana.
Vale la pena la calle centro peatonal, donde también se encuentra el Museo de Unamuno, pequeña pensión en la que el escritor se alojó durante su exilio en la isla.
Merece recorrer su avenida marítima, repleta de esculturas de artistas locales y que bordea dos playas urbanas de las más populares de la zona.
Betancuria

Este pequeño pueblo no solo fue la primera capital de la isla, sino del archipiélago canario.
La zona antigua (que es casi la totalidad del pueblo) cuenta con una preciosa carretera adoquinada y edificios antiguos con la arquitectura clásica de las islas.
La iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción (primera parroquia de la isla) y sus alrededores harán las delicias de los más aficionados a la fotografía, ya que se trata de un lugar con sabor a pueblo antiguo, repleto de plantas, palmeras y flores.
Además de la iglesia, se pueden ver (más alejado del centro) las ruinas de un antiguo monasterio que fue quemado durante la Guerra Civil.
Corralejo
Siendo una población totalmente distinta, en el norte encontramos Corralejo, centro turístico por excelencia.
Vale la pena por la preciosa avenida que conserva casas de lo que fue un antiguo pueblo de pescadores, las vistas hacia Isla de Lobos y la vecina isla de Lanzarote, y sus numerosos locales y restaurantes donde tomar una copa o almorzar mientras se disfruta del espectáculo.
Para ir de compras una tarde, este es también el destino más recomendable.
Día 3 y 4: Los lugares más salvajes
Después de ver las poblaciones más importantes de la isla, toca ser testigo de su parte salvaje.
Ajuy

Un pueblo pesquero que sigue viviendo de forma artesanal, con una playa de arena negra emplazada entre increíbles acantilados cuyas cuevas se pueden visitar.
Si el mar acompaña, merece la pena probar sus aguas (una de las mejores de Fuerteventura). Eso sí, ojo al mal tiempo: cuando hay oleaje es una de las más peligrosas y no cuenta con vigilancia.
Una visita imprescindible es la puesta de sol desde la tetería en lo alto del pueblo. Un auténtico espectáculo.
Cofete
En el sur, se encuentran las zonas más salvajes de la isla.
En concreto, Cofete es una inmensa playa de mar abierto a la que se accede después de un recorrido de una hora por una carretera de tierra (sin ningún peligro).
Si quieres experimentar la sensación de inmensidad, este es tu lugar.
Una curiosidad: la película Exodus, de Ridley Scott, se rodó en gran parte en esta misma playa.
Isla de Lobos

Este islote situado al norte de la isla se llama así por los lobos marinos que antes la habitaban.
Se puede acceder en barco (apenas 10 minutos) y gracias a los planes de conservación se mantiene prácticamente virgen en su totalidad.
Un lugar mágico para pasear y descansar en sus lagos naturales.
Día 5 y 6: De playa en playa
¿Cuáles son las mejores playas de la isla? Sin duda, todas enamoran. Aquí van algunas de las más destacadas:
Las playas de Corralejo
Antes de llegar a la población pasarás por el Parque Natural de las Dunas, donde se esconden kilómetros de playas de arena blanca y aguas azul turquesa totalmente de ensueño.
Jandía
En el sur de la isla se disfruta de la versión española del Caribe. 75 kilómetros seguidos de playas para descansar, almorzar, perderse… en definitiva, todo lo que se quiera.
Los lagos del Cotillo

De vuelta al norte, una última parada imprescindible: los lagos del Cotillo.
De forma natural, las rocas forman lagos que mantienen la fuerza del mar fuera de ellos. Además de un espectáculo digno de ver, es una zona preciosa y segura a la que ir al menos un día del viaje.
Fuerteventura en Semana Santa: una escapada que merece la pena
Fuerteventura tiene algo especial para todos los que se animen a visitarla. Su tranquilidad, su luz y sus paisajes son difíciles de encontrar en otro sitio, y la Semana Santa es el momento ideal para comprobarlo. Tanto si se viaja en pareja como en solitario, la isla ofrece el ritmo y el entorno perfectos para desconectar de verdad.