Viajar a Fuerteventura. Uno de los destinos más queridos por los viajeros españoles. Y no es de extrañar. No hace falta 10 horas de avión para disfrutar de playas inmensas, clima templado y una semana en el paraíso.
Las Islas Canarias guardan un secreto que merece ser desvelado. A continuación, todo lo que necesitas saber para disfrutar al 100% de tu próxima escapada a la playa. ¿Lo mejor? Que puedes organizar este viaje en cualquier momento del año.
Viajar a Fuerteventura, ¿cuál es la mejor época para viajar?
Gracias a su clima templado y que se mueve entre los 18 y los 30 grados todo el año, Fuerteventura es un destino para visitar en cualquier estación. No obstante, los lugareños siempre recomiendan visitar la isla en primavera y a principios o finales del verano: se puede disfrutar de un clima ideal sin arriesgarse a las épocas de más viento.
Qué ver en Fuerteventura

Aunque la isla es mundialmente conocida por la calidad de sus playas y la presencia constante del sol, hay distintos puntos que merece la pena visitar, tanto por sus paisajes como por su patrimonio histórico.
Betancuria
Fue la primera capital de todas las Islas Canarias y, hoy en día, es un pequeño pueblo muy pintoresco. Su centro histórico es una muestra de la arquitectura colonial y es una gozada caminar por él escuchando el sonido de los pájaros y el viento danzando en las palmeras. Un auténtico oasis canario.
Cofete
Al sur de la isla se encuentra el área más alejada. Cofete es una extensión de arena blanca y mar abierto que ofrece unas vistas de lo más impresionantes. Solo se puede acceder a través de una carretera de tierra que da la impresión de salir del mundo civilizado para adentrarse en uno más salvaje. Una curiosidad: además de un restaurante de playa, la única edificación que se encontrará es la Casa Winter, una antigua propiedad alemana que, según los lugareños, sirvió como centro de descanso durante la Segunda Guerra Mundial.
Isla de Lobos
Un paraje natural al norte de la isla, a medio camino entre Fuerteventura y Lanzarote. Esta isla, rodeada de aguas turquesa, estaba antiguamente poblada por lobos marinos (de ahí su nombre). Hoy en día se puede visitar para pasar el día en una de sus paradisíacas playas y recorrerla haciendo una corta ruta de senderismo.
Corralejo
Aunque originalmente era un pueblo pequeño, ahora Corralejo se ha convertido en uno de los centros turísticos con más vida de toda la isla. Si se quiere tomar una copa en buen ambiente, ir de compras y disfrutar de un paseo junto al mar, esta ciudad no puede faltar en el itinerario. Además, el barco para llegar a la Isla de Lobos parte justo de aquí.
Ajuy
Se trata de un pequeño pueblo pesquero en el que, además de la playa de arena negra, se pueden visitar sus distintas cuevas. Dicen que aquí se disfruta de una de las mejores puestas de sol de Canarias, algo fácil de comprobar después de probar algo de pescado fresco en uno de sus restaurantes locales.
Qué hacer en Fuerteventura
El plan más popular es libro y sol, y es completamente válido. Pero Fuerteventura es también un destino en el que el mar y las zonas remotas son protagonistas, así que merece la pena aprovechar para vivir experiencias que no se encuentran en muchos otros sitios.
Excursión en 4x4
Fuerteventura está repleta de carreteras de tierra y pequeños paraísos casi inaccesibles. Contratar una excursión en 4x4 es una actividad diferente y divertida para descubrir todos estos rincones.
Quads y buggies
Si se prefiere ir al volante, se puede alquilar un quad o un buggy y aventurarse en cualquiera de sus rutas de tierra. La isla es segura y el tráfico nunca es un problema, así que la experiencia resulta muy disfrutable.
Deportes acuáticos
Las escuelas de surf, kite surf o windsurf son innumerables. No se necesita experiencia previa ni equipo propio: se pueden contratar clases y alquilar lo necesario para pasar un día de aventuras en el mar aprendiendo cualquiera de estas modalidades.
Snorkel y submarinismo
Fuerteventura es una excusa ideal para adentrarse en el mundo del submarinismo. Y, para quien no quiera comprometerse tanto, el snorkel en los numerosos puntos habilitados para ello es una alternativa perfecta. La costa de la Isla de Lobos, en particular, es un destino ideal para esta actividad.
Qué comer en Fuerteventura

Antes de viajar a Fuerteventura conviene conocer algunos platos que deberían estar entre los objetivos del viaje.
El queso majorero
El queso de la isla ha sido galardonado a nivel europeo en varias ocasiones. Vale la pena pedirlo allá donde se vaya, especialmente el queso tierno y el de pimentón (siempre de cabra).
Las papas arrugadas
Un clásico en las Islas Canarias. Hay que pedirlas siempre que se pueda y combinarlas con distintos mojos: picón, verde o de tomate.
El caldo de pescado
Especialmente recomendable en Cofete. Se trata de un caldo con pescado fresco y patatas que se acompaña con gofio (una masa de trigo muy popular en las islas). Es uno de los manjares de Fuerteventura.
Carne de cabra en salsa
Al igual que el queso, la carne de cabra majorera (así es el gentilicio de la isla) es muy apreciada. Su singular alimentación, condicionada por la geografía de la isla, la convierte en una de las más jugosas. No hay que irse sin probarla.
Dónde dormir al viajar a Fuerteventura

Al viajar a Fuerteventura se encontrará una amplia oferta de alojamiento para todos los presupuestos. Entre los hoteles de cinco estrellas de la isla destaca el Barceló Corralejo Bay, en la ciudad de Corralejo, con una localización privilegiada, buena oferta gastronómica y spa. Una opción idónea para recuperar fuerzas después de un día descubriendo la isla.
Cómo llegar a Fuerteventura
La forma más habitual de llegar a Fuerteventura desde la Península Ibérica es en avión. El Aeropuerto de Fuerteventura (FUE) tiene vuelos directos desde las principales ciudades españolas durante todo el año, con una duración de aproximadamente dos horas y media desde Madrid o dos desde Barcelona. Las compañías de bajo coste ofrecen conexiones frecuentes, especialmente en temporada alta.
También es posible llegar en barco desde otras islas del archipiélago a través de las líneas regulares de ferry.